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SEGUNDO SEMESTRE 2026 NÚMERO 42 |
ISSN: 1659-2069 |
La Revista de Derecho Electoral:
análisis y difusión de la cultura democrática*
Manuel Carrillo Poblano**
https://doi.org/10.35242/RDE_2026_42_1
Nota del
Consejo Editorial
Recepción: 28 de mayo de 2026.
Revisión, corrección y aprobación: 30 de junio de 2026.
Resumen: La Revista de Derecho Electoral (RDE)
es una publicación periódica de acceso abierto (Open Access), que aborda
temas sobre democracia, elecciones y justicia electoral; disponible en la
página web del Tribunal Supremo de Elecciones de la República de Costa Rica desde
2006. El artículo realiza un esbozo de la trayectoria desde la creación de la
revista hasta la actualidad y el esfuerzo de la institución por la gestión del
conocimiento, desde el punto de vista académico y de investigación, como clave
para esculpir el ideal de la democracia y construir una mejor convivencia ética
y moral para el fortalecimiento de la democracia.
Palabras clave: Fortalecimiento de la democracia / Gestión
del conocimiento / Derecho electoral / Publicaciones periódicas / Ciencias de
la información.
Abstract: The Electoral Law Review
(RDE) is an open access periodical, which addresses issues of democracy,
elections and electoral justice; available on the website of the Supreme
Electoral Tribunal of the Republic of Costa Rica since 2006. The article
outlines the trajectory from the creation of the journal to the present and the
institution's effort for knowledge management, from the academic and research
point of view, as a key to sculpting the ideal of democracy and building a
better ethical and moral coexistence for the strengthening of democracy.
Key Words: Strengthening of democracy / Knowledge management / Electoral law / Periodicals / Information sciences.
1. Introducción
El
Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica continúa impulsando esfuerzos de
educación en clave democrática; uno de estos productos se ha dado a través de
la Revista de Derecho Electoral hace casi 20 años.
La democracia como concepto e idea
puede tener postulados comunes. Sin embargo, como realidad es tan variada como
las sociedades y los Estados. La educación en clave democrática ayuda a
esculpir el ideal de la democracia para que en la realidad podamos tener mejor
convivencia en clave ética y moral. Eso es lo que ha hecho el Tribunal Supremo
de Elecciones de Costa Rica a través de la Revista de Derecho Electoral.
2. El pasado y
el horizonte
En
2026 se cumple el vigésimo aniversario de la revista que dio inicio en el
primer semestre del año 2006. Asimismo, celebramos el 77 aniversario del
Tribunal Supremo de Elecciones y los 205 años de independencia de Costa Rica de
la Corona española. Recordar nuestra historia es rescatar las reservas
espirituales de un país. Y en el caso de Costa Rica no es para menos.
El
fin de la Guerra Civil en 1948 dio origen a un pacto político que los
constituyentes de aquella época plasmaron en la Constitución de 1949. Gran
legado. Constituyeron no solo una arquitectura institucional para vivir en paz,
sino un cuerpo de doctrina que es susceptible de ampliarse y corregirse por la
vía democrática. Hubo visión y altura de miras.
Establecieron
un régimen democrático y representativo que aspiraba a vivir en un Estado de derecho.
El espíritu del constituyente fue sabio: descansó en el sufragio la legitimidad
del poder, creó al Tribunal para su custodia y una normatividad para regular la
participación política.
Las
ideas que los orientaban si bien eran políticas, había mucho más: su concepción
más que nada pertenecía a la ética; su objetivo era moral. No más
derramamientos de sangre por definir quién debía gobernar. No más aventuras ni
radicalismos. Había que restablecer el tejido social y político después de la
dura experiencia de 1949. Costa Rica lo hizo a través del derecho,
instituciones y procesos donde la materia electoral fue central como ahora.
Aprendieron de su historia.
Así,
Costa Rica nos ha mostrado, con el ejemplo, su estabilidad política en clave
democrática haciendo acuerdos para transitar pacíficamente en el devenir de su
historia. Los hombres y las mujeres del constituyente hicieron política de la
grande con ideas y anhelos. Creyeron en la política para transformar
realidades, modelar hechos y plasmar ideales.
Toda
política que aprecie serlo demanda en quienes la practican una concepción del
hombre, de la sociedad y del Estado. En suma, una concepción de vida. Ese es el
legado que hoy nos alumbra y guía.
Para
botón de muestra tenemos a uno de los tribunales electorales más estables y
prestigiados del continente, y yo agrego, del mundo. Mi experiencia electoral
durante 30 años en los 5 continentes me permite avalar esta afirmación apegada
a la realidad y alejada de cualquier banalidad.
El
Tribunal Supremo de Elecciones, fiel al espíritu de su creación en la Constitución
de 1949, ha sido una institución promotora del cambio. Con el Tribunal se ha
podido evolucionar perfeccionando la democracia, conservando lo que se debe y
promoviendo cuando se puede cambiar.
Desde
su creación el Tribunal Supremo de Elecciones ha tenido 14 presidentes, lo cual
confirma la estabilidad y continuidad institucional. Visionarios los
constituyentes al crear un poder electoral con independencia y autonomía
respecto de los demás poderes del Estado (Constitución Política, art. 99). Ha
sido el tribunal electoral más estable del continente americano junto con
Elecciones Canadá, manteniéndose al margen de los vaivenes de la política
partidista conservando su integridad electoral. Las instituciones y las leyes
son muy importantes, pero quizá más el compromiso y responsabilidad de los
hombres y titulares de los órganos de Estado.
El
Tribunal ha trabajado para fortalecer la institucionalidad de la democracia
electoral en Costa Rica. La historia nos marca un hito. En el año de 2006 esta
casa de la democracia electoral en Costa Rica decide ampliar, expandir y
fortalecer la cultura en y para la democracia al crear la Revista de Derecho
Electoral (Tribunal Supremo de Elecciones, 2005, acta n.°
105-2005).
Desde
la década de los 70 del siglo pasado el mundo había experimentado el impulso
internacional de la democracia en sus distintos ámbitos. La libertad, la
justicia, la igualdad y la protección de los derechos humanos eran los temas
fundamentales. Elecciones libres y transparentes para tener una representación
política auténticamente democrática. Costa Rica estaba en esa ruta desde los años
50 del siglo pasado. Mientras la región latinoamericana vivía entre dictaduras
militares y regímenes autoritarios, en nuestro continente teníamos tres
democracias: Venezuela, Colombia y Costa Rica.
Vemos
la evolución histórica de nuestro continente y es Costa Rica quien se ha
mantenido en los estándares democráticos mundiales. Por supuesto, no está
exenta de retrocesos como cualquier país libre. Pero la resiliencia está en las
reservas institucionales creadas y fortalecidas durante décadas.
La
Revista de Derecho Electoral nace en el cenit y auge de la democracia en
el mundo. En el Tribunal está sembrada la semilla de la democracia. Un pequeño
grupo de funcionarios electorales con visión y compromiso institucional
presentó a la Comisión de Asuntos Académicos del Tribunal, el proyecto de la revista
en 2005 (Comisión de Asuntos Académicos, 2005, acta n.°
1-2005).
El
pleno de los magistrados y magistradas aprueba la creación de la revista en
octubre de 2005 (Tribunal Supremo de Elecciones, 2005, acta n.°
105-2005). La intención estaba en el espíritu democrático y liberal que existía
en el Tribunal: crear un espacio de reflexión para discutir y ampliar visiones
con artículos e investigaciones de carácter doctrinario, coyuntural en
diferentes ámbitos del derecho electoral, la ciencia política, materia
registral, legislación comparada y jurisprudencia electoral. Ello inspirado en
el apoyo a la capacitación y difusión de la producción bibliográfica en la
materia.
La
democracia electoral con instituciones, leyes y prácticas democráticas era
condición necesaria pero insuficiente. Hacía falta el cemento que sella el
edificio democrático electoral: la educación en y para la democracia. Había que
preparar a las nuevas generaciones para que cuidasen el patrimonio democrático
creado por los constituyentes del 49. Es un salto de calidad que el movimiento
mundial por la democracia no procuró y que explica parte de las crisis que hoy
vivimos. Había que fortalecer el movimiento democrático en Costa Rica y en la
región abriendo espacios para el análisis y la reflexión político-electoral,
además de profundizar temas estrictamente electorales, jurisdiccionales y
técnicos propios de la organización electoral.
El
primer número de la Revista de Derecho Electoral sensible al momento que
vivíamos en la región abre, en su sección de Autor invitado, con una
conferencia sobre el reto de la democracia interna de los partidos políticos
dictada por la Flavia Freidenberg. Las otras cuatro secciones en que se
encuentra organizada la revista, atienden temas más específicos de la
administración y justicia electoral, a saber: las alianzas electorales en
perspectiva jurídica costarricense, el recurso de amparo, el proceso electoral,
las cuotas de participación política de la mujer, el sufragio y la justicia
electoral.
De
esta forma da inicio un largo camino de la revista que a través de 40 números
documenta una gran variedad de temas político-electorales, jurisdiccionales y
tecnológicos, de investigación científica y académica. Muchos de esos temas
trataban de dar respuesta a varios de los problemas de la administración
electoral. En otros casos había reflexiones críticas sobre determinados temas
propios del proceso electoral o bien documentación de experiencias de
elecciones en otros países.
Importante
característica de la revista es su carácter plural, inclusivo e internacional.
Así, ofrece a extranjeros la posibilidad de documentar investigaciones y
publicar sus experiencias y opiniones. Se puede observar cómo desde 2006 la revista
ha documentado una cantidad importante de temas en clave comparada.
A
lo largo de los 40 números de la revista puede uno observar en Costa Rica la
evolución histórica de la democracia de la región. Hay varios artículos donde
se describen fortalezas y debilidades de la democracia en Costa Rica. Llama la
atención uno de ellos aparecido en el número 19 sobre “Avances y desafíos de la
democracia en Costa Rica”, escrito por Miguel Ángel Gutiérrez Saxe, el cual da
cuenta de críticas al sistema político, de la auditoría ciudadana sobre la
calidad de la democracia, del malestar ciudadano, de cierta inestabilidad
institucional, deslegitimación de actores políticos y de la evolución del
bipartidismo hacia un multipartidismo. Este y otros artículos ilustran sobre el
espíritu de la revista: la libertad, la objetividad y la pluralidad de
pensamiento expuesto responsablemente.
Hay
un largo etcétera de temas abordados en la revista. La coyuntura político-electoral
influyó de manera significativa tanto para conformar el índice temático como
para invitar a diferentes autores. Hay, sin embargo, un tema de particular
interés: las elecciones infantiles en el contexto de las elecciones de Costa
Rica que apareció en el número 19 de la revista, firmado por José Francisco
Monge Chinchilla. Espléndido artículo que nos ilustra sobre el compromiso
democratizador del Tribunal y algunos grupos de la sociedad costarricense.
A
diferencia de otras experiencias democrático-electorales de América Latina, en
Costa Rica de tiempo atrás tuvieron la visión de que tener elecciones libres y
transparentes, aunque indispensables en democracia, es insuficiente para
implementarse en un largo plazo. En Costa Rica hay visión para cultivar valores
de orden ético que dan fortaleza a su democracia: el respeto, la
responsabilidad, la transparencia, la tolerancia, la toma de decisiones y el
orden que debe prevalecer en un proceso de votación. No solo se trabaja en el
aquí y en el ahora, sino hacia el futuro. No todo en materia electoral es
asunto de leyes o de consensos, hay que imprimir a las normas el respaldo
superior de su cumplimiento y la cultura para lograrlo. No hay ley perdurable
sin una cultura que la arraigue y una moral que la defienda.
Mientras
en Costa Rica se impulsaron estos esfuerzos por educar en y para la democracia,
en el ámbito internacional no sucedió así. En el número 28 de la revista en
2019, Manuel Alcántara escribió un artículo titulado: “Partidos políticos y
fatiga de la democracia“. Aquí se analizó el declive de los sistemas
democráticos que empezaron a presentar patologías a partir de 2010,
aproximadamente. Sobre este tema podemos encontrar diversos estudios y
artículos en varias de sus ediciones: 29, 30, 31, 36 y 37. En estos se
presentan variados análisis y estudios respecto de la crisis de la democracia.
¿Qué
pasó con el sistema democrático occidental? La respuesta es pluricausal.
Mencionaré únicamente 3 que a mi parecer son relevantes para entender ¿cómo fue
que pasamos del optimismo y la esperanza al desencanto democrático?
Se
critica con certeza la ausencia de efectividad de la democracia. Aspiracionalmente, hay un consenso unánime respecto de los
ideales y valores que la sustentan, pero en cuanto a los resultados existe una
enorme frustración. La falta de eficiencia y eficacia en la administración de
la democracia, sin proponérselo, genera más desigualdad económica, aumenta la
violencia criminal, precarios servicios de salud, carencia en la efectiva
impartición de justicia, educación y cuidado del medio ambiente, entre otros.
Las
elecciones están perdiendo interés porque los ciudadanos constatan que sus
necesidades y problemas no son resueltos, muchas veces empeora su situación
ante la ineficiencia y corrupción de los gobernantes. Tal estado de situación
ha generado un campo propicio para el surgimiento y auge de los líderes
populistas que prometen el paraíso aprovechando el hartazgo ciudadano.
El
populista ataca a la democracia y al Estado de derecho, hace banal la política
y vulgariza el lenguaje del político. Hace prevalecer y aumentar el desprecio
ciudadano por la política, los políticos y los partidos.
La
democracia como concepto general y en su aplicación particular se ha vaciado de
contenido ético. El eje fundamental residía en la recuperación y ampliación del
concepto de dignidad humana que contenía a la libertad, la igualdad y la no
discriminación con igualdad de derechos. Había una mística y sentido humanista
para impulsar la marea democratizadora que duró cerca de 50 años (1970-2020).
Todo ello fue abandonándose. Las elecciones fueron cada vez más
instrumentalistas, pero sin espíritu.
Hay
dos fenómenos que afectaron al sentido ético y humanista de la democracia: la
transformación tecnológica sin referentes legales y la mayor complejidad social
y política para disputarse el poder.
Está
pendiente rehabilitar a la política y al Estado de derecho bajo la convicción
de que hay verdades irrenunciables, como la dignidad humana, la libertad, la
igualdad, la seguridad, el derecho a la vida para mantener un horizonte donde
todos podamos habitar la casa común sin violencia y odio. Por ello, se destaca
el esfuerzo que el Tribunal Supremo de Elecciones y el Instituto de Formación y
Estudios en Democracia impulsan a favor de la educación para y en la
democracia. Sembrar valores, promover su socialización para que la democracia
vuelva a llenarse de contenido y sentido.
El
número 41 de la revista ilustra en temas globales y en algunos más concretos de
la materia electoral. Hay dos artículos que continúan reflexionando sobre la
crisis de nuestra democracia.
El
primer artículo está a cargo del autor invitado Max Zaldívar Calderón cuyo
título versa sobre “La democracia bajo presión: desafíos y defensa
institucional”. Artículo rico en reflexiones analíticas considerando informes
internacionales (IDEA Internacional, Latinobarómetro, Freedom House, OCDE,
PNUD) y del Programa Estado de la Nación, así como interesantes recuperaciones
teóricas de Levitsky y Siblatt, entre varios más.
Otro
interesante artículo, más de orden teórico y sobre fortalezas de la democracia,
versa sobre la “Resiliencia democrática: revisión de enfoques y desafíos
contemporáneos en América Latina y Costa Rica“ cuyo autor es Hannia Ramírez
Obando. El resto del articulado de la revista trata sobre derechos humanos y
derechos políticos con distintos enfoques y temáticas específicas a saber:
representación política, jóvenes, género, las elecciones y el sufragio.
Se
considera pertinente hacer una breve reflexión sobre la naturaleza del sufragio
que es tratado por diferentes autores en los artículos de la revista número 41.
El sufragio no constituye un derecho individual, es un derecho político. Los
derechos individuales los posee el hombre por su sola calidad de ser humano,
son inherentes a su naturaleza, constituyen los atributos de su personalidad.
El sufragio, en cambio, solo corresponde al individuo como miembro de la
sociedad política.
El
derecho individual consiste en la facultad de cada individuo de desarrollar con
entera independencia su propia actividad en búsqueda de los fines esenciales de
la vida. En cambio, el sufragio es el medio de elegir a los funcionarios
públicos, de constituir centros de autoridad destinados a regir los intereses
públicos, de organizar las garantías de la libertad civil y atribuye a cada
ciudadano un poder sobre todos los demás. El derecho individual puede
manifestarse con entera libertad. Por su parte, el ejercicio del sufragio está
sujeto a una reglamentación estricta. El día y la hora en que debe hacer uso
del sufragio, la forma en que debe emitir el voto, las condiciones en que debe
presentarse a depositar en la urna su preferencia por partido o candidatos.
El
sufragio nace y muere con la sociedad política, pues crea poder soberano,
capacidad para autogobernarse, consolidar y organizar al Estado. Tal es la
importancia del sufragio, de las elecciones, de la representación política, de
los organismos electorales para garantizar derechos y deberes políticos de los
ciudadanos en clave democrática.
3. Reflexiones
finales
El
número 41 de la Revista de Derecho Electoral del Tribunal Supremo de
Elecciones de Costa Rica es una invitación para disfrutar de un bufete
intelectual de alta calidad. Es importante terminar esta intervención con
algunas reflexiones sobre la política, la educación y la historia.
3.1 La política
Gran
parte de las soluciones a los problemas de nuestra democracia está en la
política. La política, según Aristóteles, no tenía un origen divino, sino
natural. Es la madre de todas las ciencias no porque explique o incluya a todas
ellas, sino por que establece prioridades y un orden en las demandas
antagónicas sobre la disputa de recursos y opciones en una sociedad.
La
política es el resultado de la aceptación de grupos diferentes que actúan en un
determinado contexto. Es la actividad mediante la cual se concilian intereses
divergentes dentro de una unidad de gobierno determinada. Ante la profunda
diversidad y desigualdad en nuestras sociedades modernas, la política
democrática facilita la gobernabilidad. Es un valor civilizatorio comparado con
la anarquía o el ejercicio arbitrario del poder al margen del derecho.
La
política es creadora de civilización, pues incluye, no excluye. Busca el
consenso básico que significa la conciliación de los intereses de los distintos
grupos que existen en la sociedad. En este sentido, la política democrática es
la que puede cambiar, transformar, hacer y deshacer, exige confianza y
optimismo.
En
estos tiempos que estamos viviendo, donde para solucionar problemas sociales y
políticos se hace uso de la fuerza, está ausente la política democrática. La
violencia descansa en una concepción pesimista, se alimenta de mitos y no de
ideas. La violencia es degeneración del individualismo, es egocentrismo, es
sobreestimación propia. En un violento siempre hay frustración, es la
aplicación de un principio supremo: o tú o yo. En política democrática la
premisa es tú y yo.
La
política enfrenta la mayor embestida en el cuestionamiento contra las
instituciones representativas por excelencia: los partidos políticos, los
parlamentos, los Gobiernos y los organismos multilaterales. Este sentimiento
proviene de lo mismo: de las fallas reales de tales instituciones, así como de
la llamada revolución de expectativas ciudadanas que con frecuencia desbordan
las capacidades estatales poniendo en riesgo la gobernabilidad.
La
política se ha banalizado, la han degradado los propios políticos por la
disputa feroz por el poder, quienes han encontrado una ciudadanía que en su
mayoría aprueba el lenguaje peyorativo. Los partidos ante sus reacciones de
corto plazo para ganar elecciones han convertido la contienda en un marketing
político, y han sustituido la discusión programática e ideológica. El objetivo
es ganar elecciones a cualquier precio dejando de lado la formación de cuadros,
la educación política y la formación ideológica en clave democrática.
Hay
muchos frentes abiertos para fortalecer la democracia. No todo se puede y se
debe, pero es el momento de la transformación fragmentaria. Cada país, cada
partido y cada gobierno definirá las prioridades en su agenda de reconstrucción
democrática.
Es
el momento de la política cuya esencia está en conciliar intereses para superar
divergencias, para resolver contradicciones; es un método humanista que a
través de la confrontación razonada permite avanzar hacia la paz en el marco
del derecho. La democracia como destino de la humanidad es un proceso de
perfeccionamiento de lo posible sin perder de vista lo deseable.
3.2 La educación
La
democracia como concepto general y en su aplicación particular se ha vaciado de
contenido ético. Durante el último tercio del siglo pasado y la primera década
del presente hubo un impulso integral para arribar a regímenes democráticos.
La
democracia tenía contenidos fundamentalmente humanistas que la empoderaron en
alrededor de 185 países en todo el mundo. El eje fundamental giraba en torno a
la recuperación y ampliación del concepto de dignidad humana que implicaba la
libertad, la igualdad, no discriminación y elecciones libres y transparentes.
Sobre
estos principios se impulsó la marea democratizadora que alcanzó casi 50 años
(1970-2025). El impulso ético se perdió y abandonó. Parecía que con elecciones
libres y transparentes se darían resultados a las distintas necesidades
económicas y sociales. Que las elecciones eran de una vez y para siempre. Que
la efectividad en el ejercicio del poder vendría por sí misma. Más bien sucedió
lo contrario y esto trajo una decepción por la ineficiencia operativa de la
democracia.
El
proceso democratizador no trajo consigo una pedagogía permanente sobre los
principios humanísticos y éticos. Esto se agravó a través del impacto de las
tecnologías de la información y de la mayor complejidad social y política en la
disputa por el poder.
Se
ha disminuido, cuando no erosionado, el fondo moral de la democracia ante el
creciente individualismo y privatización. Crece el desánimo frente a la
capacidad de la política para crear solidaridad y justicia. La disputa por el
poder ha sido capturada por el relativismo. Lo que importa más son los fines
independientemente de los medios y los procedimientos. La corrupción moral es
peor que la financiera.
A
ello contribuye el anarcocapitalismo; no hay ética y moral que lo sostenga. La
legitimidad de un Estado no solo se logra con elecciones democráticas y
acuerdos políticos, hay otra parte en la legitimación que pasa por otros lazos
motivacionales que están en la cultura, las tradiciones, la historia y la moral
que promueve solidaridad entre los ciudadanos, es decir, de las condiciones prepolíticas de la cohesión social.
Está pendiente rehabilitar a la
política y al Estado de derecho bajo la convicción de que hay verdades
irrenunciables como la dignidad, la libertad, la igualdad, la seguridad e
integridad humana. Estos principios son los que darán sentido al derecho, a las
disputas por el poder, a la tecnología y a la administración electoral.
3.3 La historia y
la memoria
Todos
los caminos conducen a la historia y esta se encuentra en todo conocer y hacer.
Hay una dicotomía entre idea y acción. En la historia está el conocimiento de
los hechos y de los actores para alumbrar la acción política.
Lo
que encontramos en la Revista de Derecho Electoral es que se ha escrito
historia para interpretar su presente. Hay un proceso continuo de interacción
entre el historiador y sus hechos, un diálogo sin fin entre el presente y el
pasado.
Recurrir
a la historia no es vivir en el ayer o hacer necrología, sino encontrar en el
pasado elementos para transformar la realidad en la que actuamos. Eso se está
haciendo en Costa Rica y la Revista de Derecho Electoral contribuye
sustancialmente para este propósito. Historia y política dan sentido a la
historia por venir.
Países
que padecen amnesia histórica, como algunos hoy en el escenario mundial, no
comprenden el momento que enfrentan, no encuentran en el ayer el impulso y el
rumbo para el porvenir. Lejos de ser un lastre, la historia se convierte en un
impulso creador. Según algunos testimonios de la Revista de Derecho
Electoral, Costa Rica está trabajando para su futuro democrático
considerando su pasado, comprendiendo su presente y conciliando sus
contradicciones para impulsar un espíritu reformador que pueda superar las
tensiones propias de toda democracia.
Goethe
-en su relato de la primera celebración de la fiesta de San Roque en Bingen
junto al río Rin, fiesta que podía realizarse nuevamente después de un largo
lapso interrumpido por las guerras napoleónicas-, observa cómo los hombres que
han acudido a participar de la fiesta se involucran para pasar frente a la
imagen del santo y observa sus rostros: los de los niños y de los adultos están
con rostros de alegría por la festividad. Solo los rostros de los jóvenes están
indiferentes. Pasan por el lugar sin emociones. La explicación del hecho es
iluminadora: nacidos en tiempos difíciles, esos jóvenes no tenían nada bueno
que recordar y, por ello, nada que esperar. Es decir, solo quien puede recordar
puede también esperar. Quien nunca ha experimentado el bien, la alegría
individual, familiar y social, los desconoce.
Cuando
observamos cuánto pesimismo y desánimo hay en nuestra juventud hacia el futuro,
surge la pregunta: ¿por qué quien ha envenenado el pasado no da esperanza? Por
ello los demócratas actuamos para actuar a favor del bien común. El porvenir
está abierto, buscamos un mundo mejor, citando a Karl Popper, memoria y
esperanza forman una unidad indisoluble. El recuerdo, la historia, la memoria
constituyen el piso de nuestra esperanza para un mundo mejor.
Referencias
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República de Costa Rica [Const.]. Artículo 99. 7 de noviembre de 1949 (Costa
Rica).
Crick, B. (2001). En defensa de la
política. Tusquets.
Kelsen, H. (1977). Esencia y valor de la
democracia. Punto Omega.Guadarrama.
Popper, K. (1985). El
porvenir está abierto. Metatemas 28.libros para
pensar la ciencia.
Popper, K. (1994). En busca de un mundo
mejor. Paidós.
Ratzinger, J. (2008). El resplandor de
Dios en nuestro tiempo. Herder.
Tribunal Supremo de
Elecciones de Costa Rica, Acta n.° 105-2005; 27 de
octubre.
Tribunal Supremo de
Elecciones de Costa Rica. Comisión de Asuntos Académicos. Acta n.° 1-2005; 21 de octubre.
Webber, M. (1979). El político y el
científico. Alianza.
* Charla dictada con motivo de la presentación de la Revista
de Derecho Electoral 41 del Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica en
el evento celebrado el 25 de marzo de 2026. Agradecimiento a la magistrada presidenta
del Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica, a las señoras y señores
magistrados al distinguirme para participar en este ejercicio de cultura, viaje
intelectual, conocimiento, libertad y objetividad. Muchas gracias. Dar gracias
es un gesto de gracia, de humildad para agradecer el regalo por el favor
recibido por el noble gesto. Así considero esta oportunidad, un regalo, gesto
generoso.
** Mexicano,
abogado, correo manuelcarrillopoblano@gmail.com. Fue coordinador de Asuntos Internacionales del Instituto
Nacional Electoral de México de 1993 a 2022.