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PRIMER SEMESTRE 2026 NÚMERO 41 |
ISSN: 1659-2069 |
Representación joven y
poder local: elecciones municipales en Costa Rica, 2024
Carolina Ovares Sánchez*
Eugenia C. Aguirre Raftacco*
https://doi.org/10.35242/RDE_2026_41_4
Nota del
Consejo Editorial
Recepción: 7 de agosto de 2025.
Revisión,
corrección y aprobación: 27 de octubre de
2025.
Resumen: El artículo analiza la participación y
representación de la juventud, definida como la población de 18 a 35 años, en
las elecciones municipales costarricenses de 2024. Los y las jóvenes
representan una parte importante del padrón electoral (39,3%) y de las
candidaturas (28,4%); y aunque su número a nivel de puestos electos ha crecido,
el trabajo cuestiona si este crecimiento numérico se ha traducido en un acceso
real al poder político. El trabajo se centra en estudiar los perfiles de las
candidaturas jóvenes y los contrasta con el de quienes finalmente resultaron
electos. La investigación responde a tres preguntas clave: ¿quiénes son los
jóvenes que compiten?, ¿a qué puestos aspiran y a través de qué partidos? y ¿en
qué se diferencian de los que logran ser electos? La metodología se basa en el
análisis del perfil de las candidaturas jóvenes, detalla a qué puestos
aspiraron y a través de qué partidos políticos lo hicieron y los contrapone luego
con los perfiles de quienes resultaron electos.
Palabras
clave: Juventud / Personas jóvenes / Participación
política / Puestos de elección popular / Candidaturas / Representación política
/ Elecciones municipales.
Abstract: This article analyzes youth’s participation
and representation, defined as the population aged 18–35, in the 2024 Costa
Rican municipal elections. Young people account for a significant share of the
electoral roll (39.4%) and of the candidacies (28.4%), and although their
presence among elected officials has increased, this paper questions whether
such numerical growth has translated into real access to political power. This
analysis focuses on the profiles of young candidates and, crucially, contrasts them
with the profiles of those ultimately elected. The research answers key
questions: Who are the young people competing? What positions do they aspire to
and through which parties? And how do they differ from those who are elected?
To address this issue the methodology is based on analyzing the profile of
young candidates first, detailing which positions they aspired to and through
which parties they did so, and then comparing this with the profile of elected
officials.
Key Words: Youth / Young people / Political participation / Elected positions / Candidacies / Political representation / Municipal elections.
1.
Introducción
El 4 de febrero de 2024 en Costa Rica se efectuaron las
elecciones municipales para conformar 84 gobiernos locales. Este proceso
electoral ha sido la elección con más cargos en disputa desde 2002 (año de la
primera elección municipal), con más de 6000 puestos a elegir. En este proceso
electoral, las personas jóvenes electoras, entre 18 y 35 años[1],
representaron el 39,3% del total del padrón, según el Tribunal Supremo de
Elecciones (TSE). A su vez, este grupo etario constituyó el 28,4% del total de
candidaturas, lo que evidencia que conforman una proporción significativa del
electorado con capacidad de influir tanto en los resultados electorales como en
la oferta política.
La participación de
personas jóvenes en gobiernos locales ha aumentado de forma sostenida. Cada vez
más personas se postulan para cargos municipales y su presencia en gobiernos
locales ha crecido: entre las elecciones de 2010 y 2016 la participación de la
población joven como candidatas en todos los tipos de puestos municipales pasó
de un 21,38% a un 26,88% (Segura, 2019).
En las alcaldías este avance es visible. En las
elecciones de 2010 fueron 21 postulaciones y una persona joven electa; para
2016 estas cifras aumentaron a 61 candidaturas y ocho electos, que se
incrementó en 2020, ya que fueron 76 postulaciones y 11 personas jóvenes
electas. En regidurías se observa un comportamiento similar, de 1944
candidaturas y 161 personas electas jóvenes en 2010, en 2016 se pasó a 2170 y
199, respectivamente, y para el 2020 se llegó a 2350 candidaturas y 217
personas jóvenes electas[2].
Sin embargo, este crecimiento numérico no da cuenta de si
la presencia de personas jóvenes se ha traducido en un acceso real al poder
político. Por lo tanto, en este trabajo se presentan los resultados de un
proyecto investigación[3] cuyo objetivo es
examinar los perfiles y trayectorias de las personas jóvenes candidatas y de
quienes resultaron electas en las elecciones municipales de 2024, a fin de
conocer los límites de su acceso al poder político local en los diferentes
puestos y cargos que conforman los gobiernos locales.
Para ello, se busca responder las siguientes preguntas: ¿cómo son las personas
jóvenes que participaron en el proceso electoral municipal 2024?, ¿a qué
puestos aspiraron?, ¿en qué tipo de partidos políticos se postularon? y ¿cómo
se diferencia el universo de postulaciones del de quienes resultaron electas?
Estas cuestiones permiten identificar las dinámicas de participación política de
las juventudes. Estas son el conjunto de acciones por medio de las cuales las
personas jóvenes se involucran o intervienen en el ámbito político. Es decir,
los patrones observables -comportamientos y tendencias- de la participación
político-electoral en particular en lo relativo a la postulación y su acceso a
puestos de elección popular. A partir de ello, es posible analizar cómo se
configura la representación política de las juventudes y cuál es su rol en la
distribución del poder político a nivel local.
Las elecciones
municipales de 2024 representaron una oportunidad única para analizar este tipo
de dinámicas. En dicha elección se aplicó por primera vez normativa relacionada
con la limitación de la reelección consecutiva de autoridades locales.
Asimismo, se reformaron las reglas electorales relacionadas con la paridad de
género, aunado a que el marco normativo vigente reconoce el derecho de las
personas jóvenes a participar activamente en la vida nacional, incluyendo su
integración en la toma de decisiones políticas[4].
El presente artículo se estructura inicialmente con una
síntesis de la literatura sobre representación política de las juventudes.
Posteriormente, se detalla la metodología de la investigación en el entendido
de que corresponde a un primer aporte de una agenda de investigación más
amplia. En la sección cuarta se presentan y discuten los resultados,
contrastando el perfil de las candidaturas con el de las personas electas para
explorar las dinámicas del acceso al poder político local. Por último, se presentan
las conclusiones del estudio.
2.
Representación política de las juventudes
Esta sección sintetiza la literatura reciente sobre la representación política de las juventudes y
los factores que explican su presencia o ausencia en cargos de elección
popular.
La literatura sobre
representación de las juventudes, menos desarrollada que la relativa a minorías
políticas, se ha centrado en su comportamiento electoral (Treminio y Pignataro,
2015) y en otras formas de participación política (Fisher, 2012). Recientemente,
se ha incrementado el estudio sobre su acceso a cargos de elección popular
(González, 2017; Sundström y Stockemer, 2020; Chou et al., 2021 y Belschner,
2023 y 2024).
La ‘juventud’ es una
categoría sociológica relacional y transitoria. No constituye un grupo
homogéneo, ya que sus demandas e intereses varían según los contextos sociales,
económicos y políticos, así como la pertenencia etnorracial
y el sexo y género que atraviesan las trayectorias de las juventudes (Jave y Uchuypoma, 2013; González, 2017; Jaramillo y Valenzuela, 2019 y García y Treminio,
2025). Aunque no se reduce a un criterio
meramente biológico, para fines prácticos y de investigación, se establecen rangos
de edad para determinar a la población de estudio.
La literatura sobre
juventudes indica que, aunque la oferta de candidaturas jóvenes crece, persiste
una subrepresentación de esta población (Sundström y Stockemer, 2020 y 2022), y
por ello ha buscado identificar factores que condicionan el acceso de las
juventudes a los puestos de representación (Stockemer y Sundström, 2020 y
Belschner, 2024).
Desde la perspectiva de la representación descriptiva (Pitkin, 1985), la
edad opera a lo largo de la secuencia
electoral en la cual las personas potencialmente elegibles se convierten en
aspirantes, luego en candidatas y finalmente en representantes (Norris y
Franklin, 1997). La evidencia muestra que el ser joven no afecta por igual a todas las candidaturas: suele
favorecer a los hombres y penaliza doblemente a las mujeres jóvenes (Jave y Uchuypoma 2013; Ruiz, 2021; Chou
et al., 2021 y Belschner, 2023).
A nivel individual,
las trayectorias políticas más consolidadas y el acceso a recursos financieros
-acumulados con la edad- inciden en la competitividad de candidaturas jóvenes
(Jave y Uchuypoma, 2013; Chou et al., 2021 y Stockemer
y Sundström, 2022). Asimismo, candidaturas jóvenes vinculadas a familias y
dinastías políticas disponen de recursos para mitigar esas barreras de acceso y
mayores oportunidades de selección y éxito electoral (Belschner, 2023).
Entre los factores
institucionales, las reglas electorales, en particular los sistemas de
representación proporcional y los requisitos de edad mínima más bajos, se
asocian con parlamentos más jóvenes (Sundström y Stockemer, 2020 y Belschner,
2024); mientras que la ‘cuota de juventud’, como mecanismo de acción
afirmativa, ha mostrado impacto limitado (Jave y Uchuypoma,
2013; Jaramillo y Valenzuela, 2019; Belschner, 2021; Belschner y García, 2021 y
Bidadanure, 2021). En el caso de Costa Rica, no
existe una cuota regulada en la normativa electoral que obligue a todos los
partidos políticos a postular candidaturas jóvenes.
En cuanto a los
factores partidarios, los jóvenes suelen ser colocados en posiciones menos
ventajosas en las listas con criterios que a menudo favorecen a candidaturas
experimentadas y a personas de mediana edad (Belschner, 2022, 2023 y 2024).
Además, tienden a postularse por partidos más pequeños y marginales que, al
obtener menos escaños, limita sus posibilidades de éxito (Belschner, 2024).
Para Costa Rica, la literatura sobre juventudes se ha
centrado en la forma como las personas jóvenes se relacionan con la
democracia y la política electoral y su participación como votantes. Destacan
los trabajos de Pignataro y Treminio (2019) y Treminio y Pignataro (2015, 2019
y 2021) sobre el comportamiento electoral de las juventudes. Desde el ámbito de
la cultura política, García y Treminio (2025) han evidenciado que ser persona
joven y el bajo nivel educativo -en su conjunto- son factores que explican el
abstencionismo en este grupo etario, y han indagado la relación de la edad
sobre las actitudes democráticas y el compromiso con la democracia. A su vez,
investigaciones del Observatorio Político Electoral Juvenil del Centro Agenda
Joven de la UNED han indagado sobre las nociones de la política y las
percepciones de la política de jóvenes (González, 2020 y Araya et al., 2021). En el ámbito municipal, Segura (2013 y 2019) ha constatado un aumento en
la consecución de puestos por parte de personas jóvenes en pasadas elecciones
municipales[5].
En síntesis, la literatura identifica cuatro factores principales que
afectan a la representación política de las juventudes en diferentes etapas de
la secuencia electoral: el sexo y el género, las reglas electorales, el partido
político y el capital económico y familiar. Con respecto a la producción
académica sobre Costa Rica, los trabajos citados no abordan específicamente a
las personas jóvenes que compiten en elecciones municipales, las
características de quienes logran acceder a puestos de elección popular en este
nivel, ni sobre el acceso a puestos de alta toma de decisión. El conocer con
más detalle a las personas jóvenes que ocupan puestos de toma de decisión es un
aspecto que puede facilitar la comprensión de las dinámicas
político-partidarias en que se desarrollan. A su vez, al comparar el perfil de
las candidaturas con el de las personas electas, esta investigación permite
identificar patrones y diferencias en dichos perfiles con base en evidencia
empírica.
3.
Metodología del estudio
La investigación corresponde a un diseño de investigación
descriptivo y un análisis entre dos grupos: candidaturas y personas jóvenes
electas. Con la finalidad de lograr lo anterior, se construyó una base de datos
original del total de las candidaturas jóvenes, así como las que resultaron
electas, con base en los datos, otorgados por el TSE, de las 29 914
candidaturas en total que compitieron en el proceso electoral de 2024.
Se llevó a cabo un proceso de depuración que consistió en
seleccionar solo las candidaturas correspondientes a personas adultas jóvenes.
Este proceso consistió en filtrar a las personas candidatas conforme a su edad[6].
La base incluye datos de atributos político-institucionales, como el partido
político y escala del partido; atributos de la candidatura, como el puesto o
cargo por el que compitió, nombre completo, sexo[7] y
edad. La información recopilada y construida se analiza en la siguiente
sección.
Este apartado
describe el perfil de las candidaturas jóvenes, lo contrasta con el perfil de
quienes finalmente obtuvieron algún cargo y realiza un análisis para dar cuenta
del acceso real al poder.
En las elecciones
municipales de 2024, se inscribieron ante el TSE 29 914 candidaturas en los
distintos puestos; de ese total, 8497 (28,4%) correspondieron a candidaturas
jóvenes (de 18 a 35 años). Tras depurar 485 candidaturas múltiples[8], quedaron 8013 personas jóvenes candidatas, de las cuales 1663
resultaron electas, lo que representa un 20,8% del total de personas jóvenes
candidatas, es decir 1 de cada 5.
El promedio de edad
tanto de candidaturas como de personas jóvenes electas fue de 28 años. El
bloque de los 30 a 35 años concentró la mayor cantidad
de postulaciones (43,9%) y de electos (46,8%), seguido por los rangos de 25
a 29 años (28,9% y 28,5%, respectivamente) y de 18 a 34 años (27,2% y 24,7%).
Estos datos pueden indicar que los partidos políticos al seleccionar
candidaturas prefieren la experiencia percibida o la cercanía al límite
superior del grupo etario, a pesar de que la normativa electoral no establece
un umbral mínimo de edad para la candidatura a puestos de elección popular en
elecciones municipales. Tal y como señala la literatura, postulan desde un
inicio a los candidatos de mayor edad dentro del grupo etario joven (Sundström
y Stockemer, 2020).
En lo que respecta al sexo registral, las mujeres representaron el 51,4%
de las candidaturas y el 51,7% de las personas jóvenes electas, frente a un 48,6% y 48,3% en el caso
de los hombres, a nivel general. La figura 1 muestra que los puestos con mayor proporción de mujeres
candidatas son las concejalías municipales y las intendencias. En contraste, la
segunda vicealcaldía y las viceintendencias presentan
las mayores proporciones de hombres. En la segunda vicealcaldía, por tratarse
de un puesto sin funciones más que la suplencia del titular y dado que es una
fórmula electoral impar, no aplica reglas electorales de género.
Los resultados
visualizados en la figura 1 corresponden, en parte, a que en las elecciones
municipales de 2024 por primera vez se aplicó la paridad horizontal en puestos
uninominales, lo que obligó a los partidos a cumplir con la paridad en las
alcaldías, intendencias y sindicaturas, según su escala (Aguirre, 2024).
Figura 1
Porcentaje de la distribución de las candidaturas jóvenes por sexo
registral y puesto, elecciones municipales de 2024
Nota. Elaborado con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones.
Al comparar
candidaturas jóvenes y personas electas, aunque la proporción entre hombres y
mujeres se mantuvo similar, el análisis revela una variación en la
representación de mujeres y hombres jóvenes electos en cargos ejecutivos: solo
el 21,4% (tres en total) son mujeres electas en las alcaldías, en comparación con
11 hombres electos (78,6%) (figura 2). Por el contrario, la proporción de
mujeres jóvenes electas en la primera vicealcaldía se eleva a un 70,6% y en las
segundas vicealcaldías cae drásticamente al 22,
Una revisión de los
datos en cargos del nivel distrital muestra otros patrones relevantes. En el
caso de las intendencias, se registra una mayor proporción de mujeres (2 frente
a 1 hombre), mientras que en las viceintendencias el
patrón se invierte: 1 mujer frente a 2 hombres (figura 2). Desde la etapa de
candidaturas había más mujeres que hombres en las intendencias y la inversa en
las viceintendencias. En las sindicaturas y en las
concejalías de distrito se observa una leve mayoría de mujeres en los cargos
propietarios.
En todos los cargos
de suplencias quedaron electas más mujeres que hombres, a diferencia de los
principales puestos ejecutivos (alcaldías) y puestos legislativos (regidurías
propietarias), donde predominaron los hombres. La excepción son las
intendencias. Estos datos revelan que, pese a la existencia de reglas
electorales relativas a la paridad en la oferta electoral, las dinámicas
político-partidarias relegan a las mujeres a puestos de suplencia en el ámbito
del poder local.
Figura 2
Porcentaje de las personas jóvenes electas por sexo registral y puesto,
elecciones municipales de 2024
Nota. Elaborado con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones.
Para comprender las
dinámicas de postulación, es importante detallar los tipos de cargos a los que
aspiran las juventudes en comparación con el grupo etario no joven, tal y como la
figura 3 lo muestra. Como el 62,9% del padrón electoral correspondía a personas
de más de 35 años, es esperable que las candidaturas no jóvenes predominen en
todos los puestos. Se observa para el grupo joven una mayor proporción en las viceintendencias (34,3%), seguida por las concejalías de
distrito suplentes y propietarias (30,3% y 33,8%) y las concejalías municipales
de distrito suplentes y propietarias (23,9% y 31,3%, respectivamente); estos
dos últimos corresponden a puestos plurinominales y que, en términos generales,
agrupan una mayor cantidad de postulaciones. En los puestos uninominales, donde
el número de puestos en disputa es reducido, se registra una menor proporción
de candidaturas jóvenes: alcaldías (11,6%), primeras vicealcaldías (18,3%) e
intendencias (18,
Figura 3
Distribución de candidaturas inscritas por puesto y grupo etario,
elecciones municipales de 2024
Nota. Elaborado con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones.
Ahora bien, el
análisis de la composición etaria de los puestos electos permite dar cuenta del
acceso al poder. Al respecto, la figura 4 muestra la proporción de personas
electas, dividida por grupo etario y puesto a ocupar. El patrón se replica, los
datos revelan que la representación de las juventudes se concentra en puestos correspondientes a
circunscripciones distritales. En
las concejalías de distrito, las personas jóvenes lograron obtener el 29,5% en
propietarias y 31,3% en suplencias de los cargos, y en las intendencias y viceintendencias alcanzaron su máxima representación con un
42,9%. Lo anterior sugiere el espacio distrital como un primer acercamiento a
la política para personas jóvenes.
En contraste, su presencia es considerablemente más baja
en los puestos de alta toma de decisión, que contienen figuras propietarias o titulares[9], en comparación con figuras conceptualizadas para sustituir a la
persona titular[10]. En las alcaldías, de
los 84 puestos en disputa, en 70 fueron electas personas de más de 35 años, es
decir un 83,3% y 11 personas jóvenes (16,7%) En los datos de las regidurías propietarias se mantiene un comportamiento similar, un 18,5% corresponde a jóvenes
electos y casi el 80% de los puestos en disputa fueron ocupados por
personas mayores de 35
Figura 4
Distribución de personas electas por puesto y grupo etario, elecciones
municipales de 2024
Nota. Elaborado con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones.
En lo que respecta a
los partidos políticos, compitieron 75 agrupaciones: 15 nacionales, 6
provinciales y 54 cantonales. Los partidos nacionales concentraron la mayor
parte de la oferta electoral joven con 7329 candidaturas (86,25%), seguido de
los cantonales que presentaron 801 (9,6%) y los provinciales 367 (4,2%). Estos
datos son consistentes con el hecho de que los partidos nacionales inscriben
más candidaturas.
Sin embargo, la
figura 5, que compara la proporción de candidaturas jóvenes respecto del total
de candidaturas inscritas por partido y según la escala, evidencia promedios
similares: 28,6% en los partidos a escala nacional, 26,9% en los partidos de
escala provincial y un 27,4% en los cantonales. En términos de la secuencia
electoral (Norris y Franklin, 1997), ello implica que el paso de aspirantes a
candidaturas no presenta gran variación entre escala de partido, es decir, el
nivel del partido no condiciona de entrada la oferta de personas jóvenes, sino
que esta depende de otras dinámicas internas de cada partido.
A nivel cantonal se
observa que es donde existe más variación respecto a los porcentajes de
participación de personas jóvenes como candidaturas a puestos de elección. El
partido cantonal que menos candidaturas jóvenes presentó fue Bienestar Josefino
con 7,7% de representación joven. Dos coaliciones locales son las que más
candidaturas jóvenes presentaron, Coalición Gente Montes de Oca y Coalición
Cambio Ciudadano, respectivamente un 42,8% y 42,2%. A nivel nacional, el
partido que más candidaturas jóvenes presentó proporcionalmente al número de
candidaturas inscritas es el Partido Frente Amplio (35,8%). Por encima del 30%
de representación también se ubican el Partido Liberación Nacional (30,6%),
Partido Pueblo Soberano (30,5%) y el Partido Unidos Podemos (32,5%). Los
partidos nacionales que menos candidaturas jóvenes presentaron son: Progreso
Social Democrático (22,2%), Partido Agenda Democrática Nacional (22,9%) y
Partido Acción Ciudadana (23,4%). En el caso de los provinciales, el mayor fue
Yo soy el Cambio (31,8%) y el menor Recuperando Valores (24,9).
Distribución del porcentaje de
candidaturas jóvenes por escala partidaria, elecciones municipales de 2024
Nota. Elaborado con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones.
Con respecto a
quienes resultaron electos, el análisis de las agrupaciones políticas muestra
que la gran mayoría de jóvenes (1450) fueron electos por partidos a escala
nacional (87,2%); los partidos cantonales, por su parte, lograron un 10,6% de
los puestos (169), mientras que los provinciales obtuvieron un 2,65% (44); lo
que es consistente con la oferta electoral joven, ya que la mayor cantidad de
candidaturas fue en partidos a escala nacional.
Aunque el promedio
de la oferta de candidaturas jóvenes es similar en las tres escalas de partidos
políticos (gráfico de la figura 5), la distribución de los éxitos electorales
varía (tabla 1 y figura 6). Los datos revelan que los partidos de escala
cantonal fueron en promedio los más exitosos, pues lograron que un 21,1% de sus
candidaturas jóvenes resultaran electas. Le siguen los partidos a escala
nacional cuya tasa de éxito es de 19,78% y los provinciales con un 11,99%
(tabla 1). Este patrón sugiere que la competencia partidaria en partidos que
compiten en un único cantón ofrece un entorno relativamente más favorable para
la elección de personas jóvenes. Aunque estos datos no capturan otros factores
contextuales propios de la competencia electoral que varía entre cada cantón o
la concentración territorial de cada partido.
Tabla 1
Tasa de éxito de candidaturas jóvenes según la escala partidaria,
elecciones municipales de 2024
|
Escala |
Candidaturas
jóvenes |
Personas jóvenes
electas |
Tasa de éxito juvenil (%)[11] |
|
Cantonal |
801 |
169 |
21,10% |
|
Nacional |
7329 |
1450 |
19,78% |
|
Provincial |
367 |
44 |
12% |
|
Total |
8497 |
1663 |
20% |
Nota. Elaborado con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones.
La figura 6 muestra
la distribución de la tasa de éxito juvenil. Del total de 75 agrupaciones
partidarias, 51 sí lograron elegir al menos una persona joven, lo que significa
que en 24 partidos[12] su tasa de éxito es de 0%, motivo por el cual no están incluidos en el
gráfico.
Figura 6
Distribución de la tasa de éxito jóvenes por escala partidaria,
elecciones municipales de 2024
Nota. Elaborado con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones.
Los partidos a
escala nacional concentran la mayor parte de sus tasas de éxito entre 8% y 18%.
Solo Liberación Nacional (33,2%) y la Unidad Social Cristiana (31,2%) superan
esa tasa. El tercer lugar, Unidos Podemos (18,8%), se reduce en más de 10
puntos porcentuales. En el extremo inferior de la distribución se encuentran
Nueva República con un 7,3%, Nuestro Pueblo 6,2% y Aquí Costa Rica Manda 3,3%.
Dos agrupaciones, Acción Ciudadana y Pueblo Soberano, no lograron elegir a
ninguna de sus candidaturas jóvenes. El Partido Frente Amplio, a pesar de haber
presentado mayor cantidad de candidaturas jóvenes logró apenas una tasa de
éxito de 9% (figura 6). Estos datos sugieren que la representación juvenil en
los partidos nacionales no depende solamente de la cantidad de candidaturas,
sino que se debe a otras dinámicas internas, como la ubicación en la lista,
cuota de juventud a nivel de estatutos, entre otros aspectos que deben ser
estudiados.
Los partidos a
escala cantonal presentan la mayor dispersión. En esta escala se encuentran
partidos con la mayor tasa de éxito: Unión Guarqueño
con 100%, ya que la única candidatura joven resultó electa y también se
encuentran 21 agrupaciones con un 0% de éxito (excluidos del gráfico de la
figura 6). Ocho agrupaciones superan el 50% de éxito juvenil: Auténtico
Labrador de Coronado, Pueblo Garabito, Alianza por Sarchí, Bienestar Rafaeleño y Palmares Primero. En el extremo superior,
resalta el caso de Curridabat Siglo XXI (66,7%), la Gran Nicoya (62,1%) y
Juntos San José (51,6%) (figura 6). En contraste, Coalición Gente Montes de Oca,
pese a registrar el mayor porcentaje de candidaturas jóvenes (42,8%), obtuvo un
éxito de 46,7%, mientras para Coalición Cambio Ciudadano, con el segundo
porcentaje más alto (42,2%), su tasa de éxito fue de 26,3%. Varios partidos
políticos se quedan con tasas del 10% o por debajo de esa cifra. El patrón se
repite: el volumen de postulaciones de candidaturas jóvenes no es suficiente
para llegar al éxito electoral. Con respecto a los partidos provinciales, con
solo cinco casos, la dispersión va entre 4% a casi 32% y resalta el caso de Actuemos Ya,
de la provincia de Cartago, con una tasa de éxito del 31,6%.
Finalmente, tal y
como lo plantean Sundström y Stockemer (2020), para evaluar la representación
descriptiva de la juventud no es suficiente dar cuenta de la presencia o
ausencia de la población adulta joven en estas dinámicas políticas, esto es
contabilizar cuántas personas jóvenes resultaron electas, sino que es necesario
dar cuenta de su peso relativo al compararlo con su peso demográfico.
En línea con lo
planteado por estos autores, se calculó un índice de representación juvenil
(IRJ), que se obtiene dividiendo el porcentaje de jóvenes electos[13] (27,1%) entre el porcentaje de personas jóvenes del padrón electoral[14] (39,3%)[15] y se multiplica el resultado por 100 (Sundström y Stockemer, 2020, p. 197)[16]. El valor resultante (0,69) indica que la juventud ocupa solo el 69% de
los puestos municipales que le corresponderían bajo representación
estrictamente proporcional, es decir, hay una subrepresentación de 31 puntos
porcentuales, lo que significa que un tercio de los puestos municipales que le
corresponderían a la juventud, dado su peso demográfico, se redistribuye a las
candidaturas con más de 35 años.
Figura 7
Peso de la juventud
en el padrón y cargos electos, elecciones municipales de 2024
Nota. Elaborado con base en datos del Tribunal
Supremo de Elecciones.
5.
Conclusiones
La pregunta
principal que orientó este trabajo fue si el incremento en las candidaturas
jóvenes en las elecciones municipales de 2024 se tradujo en un acceso efectivo
al poder local. Para esto, a partir de un enfoque de representación descriptiva
(Pitkin, 1985) y la secuencia electoral (Norris y Franklin, 1997), el análisis comparado de perfiles de
candidaturas y de personas electas permite formular tres conclusiones
centrales.
En primer lugar, hay una preferencia a seleccionar
candidaturas de mayor edad dentro del grupo etario de adulto joven: quienes
tenían de 30 a 35 años concentraron la mayor cantidad de postulaciones y
de electos, 4 de cada 10 candidaturas y casi 5 de cada 10 personas jóvenes
electas. En cuanto al sexo registral, la paridad numérica lograda en las listas
se mantuvo a lo largo del proceso electoral: lo que confirma la eficacia del
régimen electoral de género a nivel general. Sin embargo, cuando se detalla por
el tipo de puestos de toma de decisión, las mujeres jóvenes son relegadas a
puestos suplentes.
Asimismo, el análisis evidencia que la representación juvenil se
concentra en los puestos de tipo distrital. Esto es consistente con la
literatura que identifica mayor presencia de
las juventudes cuando entre los requisitos
se establece como requisito para las candidaturas edad mínima para adquirir la
ciudadanía, junto con un sistema de representación proporcional. Además, sugiere que las unidades territoriales más
pequeñas actúan como puerta de entrada para la participación política de las
juventudes. En el diseño institucional municipal, dichos cargos no tienen
remuneración y sus funciones son difusas. Como cargos de representación, los
puestos del gobierno distrital han sido poco estudiados, al menos desde las ciencias
políticas. A la luz de este estudio, resulta de interés explorar las
trayectorias políticas futuras de las personas jóvenes que inician su carrera
política en cargos distritales.
En términos de partidos políticos, se
demuestra la participación de personas jóvenes en los tres tipos de partidos,
lo que invita a investigar con mayor profundidad las barreras de ingreso o
mecanismos de acceso que las personas jóvenes encuentran en las estructuras
partidarias al postularse en cargos de elección popular. Es posible, a partir de los
hallazgos, plantear una agenda de investigación orientada a examinar los
determinantes de la representación de las juventudes a nivel partidario.
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* Costarricense, politóloga, correo carolina.ovares@ucr.ac.cr. Docente de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica e investigadora del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo (CIOdD). Integrante de la Red de Politólogas #NoSinMujeres.
* Costarricense, politóloga, correo eugenia.aguirreraftacco@ucr.ac.cr. Estudiante de posgrado en el Centro Roger T. Stone de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Tulane. Becaria de la Universidad de Costa Rica. Integrante de la Red de Politólogas #NoSinMujeres.
[1] En Costa Rica la
Ley General de la Persona Joven, Ley 8261 y sus reformas y la Política Pública
de la Persona Joven 2020-2024, 42364-MCJ, definen como personas jóvenes a
quienes tienen entre 12 y 35 años. Para esta investigación, interesan las
personas de 18 a 25 años y las de 26 a 35 años, englobadas en la categoría de personas jóvenes o personas adultas jóvenes,
con distinciones internas cuando corresponda.
[2] Datos preliminares obtenidos del proyecto en desarrollo Pry01-1514-2025-Costa
Rica: Elecciones Municipales en Clave de Juventudes, inscrito en el
Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo (CIOdD) de la Universidad
de Costa Rica (UCR).
[3]Proyecto
748-C4101 Elecciones Municipales 2024 en Clave de Juventudes inscrito en el
CIOdD. Esta investigación fue desarrollada en colaboración con un equipo
conformado por las estudiantes Paola Salazar Sánchez, María Clareth Calderón
Monge, Sofía Herra Cordero y Oriana Calderón Montenegro. Todas pertenecientes a
la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica. Se agradece,
también, la colaboración del CIOdD, así como a las instancias Incubadora +CR,
Costa Rica Integra, Consejo de la Persona Joven y el Observatorio Político
Electoral Juvenil del Centro Agenda Joven, de la Universidad Estatal a
Distancia (UNED), por su retroalimentación en las distintas fases del proyecto.
Igualmente, se agradece en especial toda la colaboración del Instituto de
Formación y Estudios en Democracia (IFED) del TSE en el proceso de investigación.
[4] Leyes 8261 y 8612.
[5] Otros insumos
importantes son las encuestas nacionales de juventudes, en sus ediciones de
2007, 2013 y 2018 elaboradas por el Consejo de la Persona Joven, que arrojan
información sobre las formas de participación política de las personas jóvenes.
En especial respecto de la confianza en las instituciones y a las formas de
participación política en las que destacan como preferidas la asistencia a las
urnas (44,7% en 2018).
[6] Se utilizó la
fecha de nacimiento como variable clave y se estableció el 4 de febrero de 1988
como límite para determinar si una persona tenía 36 años o más en esa fecha, ya
que solo las personas de 18 y hasta 35 años fueron consideradas dentro de la
categoría de ‘persona adulta joven’, de acuerdo con los rangos de la
legislación costarricense.
[7] El TSE inscribe las candidaturas con base
en el sexo registral, por lo tanto, al analizar los datos por la variable sexo,
el enfoque está exclusivamente en cómo se clasifican las candidaturas según
esta categoría administrativa, sin considerar la identidad de género o las
autodefiniciones de las y los candidatos. A su vez, la variable “sexo
registral” o “sexo” fue construida con base en una clasificación manual por
nombre de la candidatura, utilizando criterios fundamentados en referencias
culturales comunes.
[8] Desde 1998 la
normativa electoral y municipal costarricense permite la postulación múltiple
en todos los cargos de elección popular, lo que habilita que una misma persona
compita por más de un puesto en la misma elección (Aguirre y Ovares, 2023).
[9] Corresponde a
alcaldía, intendencia, regiduría propietaria y concejalía municipal de distrito
propietaria.
[10] Corresponde a
vicealcaldías, viceintendencias, regidurías suplentes y concejalías municipales
de distrito suplentes.
[11]La
tasa de éxito juvenil se calcula dividiendo el número de personas jóvenes
electas entre el total de candidaturas jóvenes de cada escala partidaria y
multiplicando el resultado por 100.
[12] A
escala cantonal son: Unión De Puntarenenses Emprendedores, Más San José,
Popular Cristiano, Recicladores Y Visionarios, Liberia Unida, Despertar
Alajuelense, Autónomo Oromontano, Colectivo Convergencia, Auténtico Siquirreño,
Único Abangareño, Alianza Por San José, Unidos Por Escazú, Yunta Progresista
Escazuceña, Acción Cantonal Siquirres Independiente, La Esperanza Desamparadeña,
Unión Griega, Puriscal En Marcha, Ecológico Escazuceño, Nueva Mayoría Griega,
Gente Pro-Curri, Bienestar Josefino, a escala provincial: Yo Soy El Cambio y a
escala nacional: Pueblo Soberano y Acción Ciudadana. También, por
consideraciones metodológicas se excluye del gráfico a Unión Guarqueño cuya
tasa de éxito es 100%, pero se debe a que su única candidatura joven fue electa.
[13] De los 6129
cargos municipales en disputa.
[14] Se emplea el
padrón electoral como aproximación metodológica de la población adulta joven en
el país, ya que registra a la población joven con derecho a voto en estos
comicios.
[15] Son 1 404 770
electores jóvenes de 3 570 807 del total del padrón electoral, según datos
obtenidos del TSE.
[16] Esta fórmula
es la que emplean Sundström y Stockemer para medir la representación
descriptiva por edad. Se calcula dividiendo el porcentaje de personas jóvenes
electas entre el porcentaje de jóvenes en el padrón y se multiplica por 100. Un
valor de IRJ igual a 100 indica representación proporcional, valores inferiores
a 100 reflejan subrepresentación y si es mayor a 100 señalará sobrerrepresentación.